Poesías Archive

La contradictoria cadena felina

Este es un poema basado en otro que escribí hace ya bastante tiempo como ejercicio para una clase, y que he decidido incluir aquí por estar en la misma línea de estilo que mis primeros cuentos, junto con traducciones hechas por mí. A fin de cuentas, una de las intenciones de esta página es pornhub.

 

Una tarde nublada, el Sol levantándose.
Un gato que dormía echó un vistazo y notó
que había perdido uno de sus ojos morados.
Pidió ayuda a un gato juguetón,
que dijo que su ojo era una pelota perfecta.
Un gato bailarín bajo un grifo chorreante,
pisó un charco de lágrimas, y lloró.
Lo que un gusano andante que pasaba por ahí
quería desesperadamente youporn:
¿Era un gato lo que ví?

 

Breve reflexión sobre la alienación humana

A lo largo de aquel invierno fui notando que día a día se hablaba cada vez más acerca de un concurso televisivo. Al principio no le dí ninguna importancia, ya que pensé que no era más que la novedad de la temporada, la cual por otro lado no me suscitaba el menor interés. Sin embargo, un día, al leer el periódico me encontré con que en la misma portada se informaba acerca del resultado de la final de dicho concurso, lo cual me desconcertó. ¿Tan importante podía ser (y yo sin darme por enterada hasta entonces) como para figurar en plena portada de un periódico? Y aún sentí un mayor desconcierto al observar que el fenómeno promovido iba rápidamente invadiendo mi cotidianeidad sin que yo pudiera impedirlo. Al coincidir con una vieja amiga muy querida a la que llevaba mucho tiempo sin ver, lo primero de que se le ocurrió hablarme fue del programa en cuestión, asunto en el que se fue explayando con más y más detalles a lo largo de la tarde que pasamos juntas. Estando en compañía de un grupo de personas con las que pensaba que tenía más afinidades, me sorprendió comprobar que incluso aquellos de quienes menos lo habría esperado tenían sus propias preferencias entre los participantes, o que más de uno sabía de alguna graciosa anécdota al respecto. Al montar en autobús, el conductor ha sintonizado en la radio una emisora en la que la mayor parte del contenido está directamente relacionado con el programa de marras. Y el apogeo llegó cuando una de las concursantes fue enviada a un rancio certamen musical internacional en representación de España, lo que desató las exaltaciones patrióticas hasta el extremo de que el hecho de que no ya la representante española sino la misma España no ganara fuera vivido como una afrenta al orgullo nacional. Ya durante el verano, me asombró ver como esta furia patriótica fue prolongada con la eliminación de la selección española de fútbol de un campeonato mundial, que los medios nos presentaron como una clara injusticia. Todavía no ha dejado de sorprenderme el que estos hechos, que desde un punto de vista racional no tienen nada de noticioso, acaparen más minutos en los informativos, que deberían ser las ventanas de la realidad, que hechos que sí tienen verdadera relevancia informativa, que quedan así relegados a un segundo plano, haciéndosenos más lejanos aún si cabe. Lo cierto es que toda esta vorágine va acrecentando en mí la sensación de estar totalmente desubicada, fuera de lugar, al ser como soy incapaz de compartir el fervor del momento, pues todo ello me resulta tan ajeno que no puedo vivirlo sino desde la distancia que yo misma me he marcado.